Nunca antes había sabido lo que era el "cáncer " .... esta experiencia en el sufrimiento fue como subir una inmensa escalera, la cual un día nos llevaría como destino a la meseta del dolor en la que haríamos posada por tiempo indefinido, quien podía ayudarnos ?... solo Dios, con su infinito amor, sólo Él era el que podía hacerlo, pienso que el Señor nos pone como fichas de ajedrez en el tablero de la vida, en su sabiduría y compasión infinita el Padre del Cielo, sabe como mover mejor cada una de las piezas, sabe a quien pondrá a nuestro lado para darnos fortaleza y ayudarnos a caminar por la senda del dolor. La cercanía de Dios tiene un rostro, unos nombres concretos en esos momentos de la vida, Paolita era la persona mal herida que tenia los ojos abiertos y la mano tendida ante las personas que pasaban a su lado que como el " Buen Samaritano " gastaban su tiempo derramando bondad y ternura para con nosotros: De una de ellas quiero escribir ahora para hacer justicia a una entrega generosa y desinteresada que permanece oculta, también quiero hacerlo para colocar en alto los valores que realmente pueden transformar a la humanidad, valores que en nuestra sociedad de consumo y competencia no brillan pero si iluminan desde lo mas profundo la oscuridad y la tristeza de muchos niños, hombres y mujeres que sufren.

Encontramos diariamente estas personas a lo largo del camino del dolor, médicos, enfermeras, personas amigas, Sacerdotes y tantos otros que sobresalen por su espíritu de servicio y la grandeza de su corazón. Son ellos la personificación misma del " Buen Samaritano". He conocido en ese tiempo personas maravillosas, cargadas de bondad y de ternura, quiero hablar de una de ellas que por su espiritualidad y su modestia merece particular atención; el Padre José Ignacio Somoza.
Para el P. José Ignacio no hay distinción de personas, quien este sufriendo más, es su preferido, preocupado siempre por los más pobres y los enfermos, quien se encuentre en un momento de particular dificultad puede llamarlo con confianza y lo mas rápido posible el Padre estará presente, el comparte la enfermedad, la angustia y la situación de cada persona como si fuera única y como si fuera suya, tenía la impresión de que al Padre solo le preocupara el caso de Paolita ... nunca nos dejo sentir lo agobiador de su entrega por los demás, con su serenidad, calma y disponibilidad la presencia del P. José Ignacio inspiraba gran confianza y seguridad en Paolita, siempre atento a los detalles del curso de la enfermedad se daba cuenta también de que manera y como ella iba aceptando lo que le sucedía le tenia mucha paciencia, recordando esa vivencia del " Buen Samaritano" descubrí como pintadas al vivo en el Padre José Ignacio lo que dice la Escritura ... "El amor es comprensivo, tolerante y generoso, no se engríe ni se hace el importante, el amor es paciente, servicial, atento y desinteresado ... todo excusa, todo lo soporta, supo conducirnos con la sabiduría del cielo y la luz del Espíritu Santo por esos caminos de espinas hasta el final.

Padre, usted fue quien nos mostró el camino a seguir a luz del Evangelio durante la enfermedad y también después logrando que Paolita se alejara de nosotros con mucha paz y aceptación, siempre pensé que los Sacerdotes son los que tienen las llaves del Cielo y usted  Padre José Ignacio fue quien abrió esas puertas para que mi" Pequeña maravilla " pudiera llegar a la Patria Celestial. 


 Gracias Señor por darnos la bendición de sentir tu presencia en la vida de Paolita y en la nuestra a través de la persona del P. José Ignacio Somoza . Bendícelo siempre . Amén

 

 

 

Papi y Paolita

 

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