El duelo anormal puede presentarse de diversas maneras, que van desde el retraso del duelo o la ausencia hasta un duelo muy intenso y prolongado, asociado a conductas suicidas o síntomas sicóticos.

Factores de riesgo:

1-Una perdida inesperada.

2-Presenciar situaciones terribles alrededor de la perdida.

3-Sentimientos de responsabilidad por la muerte.

4-Historias de muertes traumáticas.

5-Intensa dependencia a la persona que falleció.

El duelo negado es la ausencia e la expresión de duelo en el momento de la perdida: Este tipo de duelo es patológico, ya que la persona que sufre la perdida intenta evitar la realidad. Pueden aparecer reacciones físicas similares a las que causaron la muerte de la persona fallecida. También pueden presentar reacciones desmedidas en el primer aniversario de su muerte.

Hay un duelo patológico cuando la persona presenta una falsa euforia.

Otra forma de duelo patológico se presenta cuando aspectos normales de un duelo se distorsionan o intensifican hasta adquirir respuestas en proporciones sicóticas (es decir, creer que uno mismo es el muerto, que se esta muriendo de la misma manera que murió la persona,-salvo que este sucediendo realmente-, oír la voz del difunto persistentemente y no en forma espontánea o efímera por ejemplo).

Las variedades patológicas del duelo abarcan alteraciones de la salud tanto física como mental. Los grados de estas alteraciones van desde leves hasta graves.

Depresión, culpa y tristeza son tres sentimientos que ocurren inevitablemente tanto en el duelo patológico como en el normal. Duelo y depresión no son sinónimos. No necesariamente el hecho de sufrir una perdida y atravesar un duelo va a desencadenar en una depresión. Lo que ambos sentimientos tienen en común e su expresión a través de la tristeza, llanto, tensión, perdida del apetito y/o de peso, insomnio, perdida del interés sexual. Abandono de actividades externas. La diferencia radica en que el proceso de duelo va revirtiendo a medida que pasa el tiempo, recuperando el estado de animo normal.

Tanto en el duelo como en la depresión aparecen autorreproches, pero en el duelo se refieren a las cosas que se dejo de hacer con la persona fallecida, mientras que en la depresión la autoinculpación esta centrada en si mismo.

Los sentimientos de inutilidad, deterioro en el funcionamiento y retardo psicomotor sugieren un cuadro depresivo grave.

En cuanto a la duración, en el duelo normal los síntomas agudos suelen durar de uno a dos meses mientras que en las personas con un trastorno depresivo la duración es mas prolongada.

Es difícil hablar de un tiempo ya que cada persona tiene su paso y su tiempo; esto es diferente en cada persona y para cada caso.

Es muy importante considerar que las personas deprimidas tienen un mayor riesgo de presentar conductas o ideas suicidas en tanto que las personas atraviesan un duelo normalmente no presentan estas ideas.

Las personas en riesgo de presentar una depresión en lugar de un duelo patológico, son aquellas que han sufrido un cuadro depresivo en algún momento de sus vidas.

 

 

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