La gota de agua del mar,
desprendida y solitaria,
en la playa inhospitalaria,
triste se puso a llorar.

 


El Océano al sentir
tan tierna lamentación
de aquella separación,
Llamó a su amiga piedad
quien le hizo sonreír.

Cuando escuchó esta canción
-"Hija mía, entre las dos
hay una sola unidad,
y sobre esta inmensidad
está la grandeza que Dios.

 


Entre la madre y su hija
nunca la extensión verás:
nadie medirá jamás
la inmensidad del vacío.

Tu mami