Eloísa siempre uso al dar clases de catecismo a sus pequeñitos este lema:

"Que brille tu luz"  

 

 

     
Me atrevo a asomarme a tu niñez y juventud, buscando aclarar amaneceres y atardeceres en un cielo perfecto, la belleza del sueño, lo gratinado del amor compartido. Al estallido de la Gracia, la divina, lo que El nos da y que es su Vida misma, perfecta y plena al compartirla. Esplendida avenida de aguas y manantiales que sacian hasta la armonía, el día cumplido, el esfuerzo, allegado, el periodo atravesado, la bondad permeada, a los 17 años... suficiente

Benditos pasos, los pequeñitos, los juveniles caminados entre nosotros, ágiles, silenciosos frescos a la subida, exactos al descenso.
Contigo, ellos hermosean por siempre cada aniversario, para mi es diario, por tu plegaria intercesora, para tu mama es mas que diario, es constante, pues brillas en tu hermano, y en el arranque de tierna energía que se humaniza en tu hermana y nos contagian. Este Dios en el que creo y espero y quisiera Amar hasta el fondo, lo descubro en cada uno de ustedes, tu y tus hermanos, aunque se invierta la cronología, tratándose de esto, es verdaderamente relativa, pues nos interesa el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo, tres, tres, Ella y yo y el Amor, tres.

Caminos, veredas que son sendas llenas de verde, la clorofila que te gusta y este polvo tierra que germina y nos da la primavera, de lo material, vivísimo instrumento que va guardando tu espíritu, interactuando con sus frutos la imaginación... el atisbo, la inducción, el análisis, la dedicación, la síntesis, la comparación, el discernimiento, el amor, el todo, la gran fuerza, la que mueve... montañas, bellísimos frutos del Espíritu, un mejor aroma que sigues impregnando, desde esa tu mirada que albea en la cima del volcán y ni vea los momentos que intrépidos tomados de la mano, alcanzan el bien que nos acompaña, nos precede y sigue.

Señor, estas mis manifestaciones de gratitud por todos los bienes que nos das, que cada persona a nuestro alcance, por la inagotable vida de tu hijo que se ha metido a nuestra historia y vivifica y santifica a toda criatura en tu espíritu, bendito seas en todos, en Eloisa y en quienes nos han precedido y sucederán. Feliz pastel de vida, cuatro, como se vive?, hoy lo sabes y lo compartes. Por siempre joven y dichosa, con María, Madre de la Vida, dicha y dulzura.

Tu alguna vez padre
Ignacio Javier
22-VIII-2002
3:35 p.m.

                                    
     

 

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