No guarde objetos personales por mucho tiempo

 

Otra cosa común entre los padres, en particular en las madres que pierden un hijo, es el hecho de no lograr separarse de los objetos personales de quien partió. Hay casos de padres que conservan durante anos el cuarto de su hijo, tal como quedo en el momento de su partida; viven una eterna añoranza del pasado, una puerta por la cual entrar y recordar la presencia de la persona muerta.
 
Es natural y justo que se desee guardar un recuerdo, sobre todo cuando una persona fue muy querida para usted. Pero aprenda a seleccionar alguna cosas, deshaciéndose de lo superfluo: por ejemplo, puede conservar alguna prenda que a su hijo le gustaba, pero no el guardarropa entero.
 
Considero que su hijo se sentirá mejor "en el otro lado" si usted viste a un pobre con esa ropa.
 
Igual, el cuarto de su hijo debe, con el tiempo, arreglarse y remodelarse para ser aprovechado como espacio útil de la casa. Dejarlo como esta es vivir un pasado que nunca volverá. Tomar la decisión de cambio es, ante todo, una actitud de fe en la vida que sigue, nunca una señal de irrespeto.

 

 

El dolor tiene un ciclo

Si usted esta sufriendo por la perdida de un hijo, sepa que este dolor de la separación tiene un ciclo que no puede ni debe interrumpirse. Por mas que usted diga: no voy a llorar, no voy a derramar una lagrima... no siempre lograra ser tan fuerte.

Cuando perdemos a un ser querido, el dolor tiene un ciclo para ser vivido. En otras palabras, tiene un periodo de existencia que debe respetarse, dada nuestra condición humana. Al comienzo, el dolor es mas intenso, pero poco a poco disminuirá. No se extrañe, sin embargo, si después de cierto tiempo, aquel vuelve con la intensidad y la nostalgia iniciales. Luche, con la frente en alto, ore y el dolor tendera a desaparecer.

Especialistas en el estudio de la muerte afirman que, en algunos casos, el dolor oscila entre los primeros meses hasta los dos anos, en los casos mas extremos. Como una herida en la piel, la perdida sucede en un instante, pero demora mucho mas tiempo para cicatrizar.

Suelo comparar esta etapa con la oruga que se encierra en su capullo para convertirse luego en una bella mariposa. También usted: una vez purificado por esta experiencia de la perdida, vera como nunca el valor de la vida, la presencia de los que quedan a su lado. Si tiene fe, podrá y deberá ayudar a encender nuevamente la llama de la esperanza en el corazón de otros padres que, como usted, pasan por una situación semejante. Nadie puede entender mejor al que sufre que otra persona que haya sufrido lo mismo. Si, !Dios cuenta con usted para enjugar muchas lagrimas!

 

 

 

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