Cuando una flor se muere, nace una semilla.

Cuando una semilla muere, nace una planta...

Y la vida sigue su camino, más fuerte que la muerte.


...a la hora de cosechar


· Tus muertos no están en el cementerio. Nunca estuvieron ahí, salvo cuando estaban vivos. ¿Me preguntas donde están...? Y no puedo responder por ti. Yo sé dónde están “para mí” los míos; pregúntate tú a ti mismo dónde crees que están “para ti” los tuyos.

· El cementerio es como un surco donde se arrojan las semillas. Ningún sembrador vuelve a remover la tierra para buscar las semillas ya sembradas; regresa al campo a la hora de cosechar espigas...

· No te mueras con tus muertos; ¡diles tu adiós!, esperanzado, como despides el sol en el ocaso, la luna y las estrellas en la aurora, sabiendo que a su turno y a su hora, todos volverán hacia tu encuentro.

. Estos días de dolor profundo, grises de tristeza, de soledad y de silencio, son como el tiempo del invierno para las plantas... Pero confía en la vida, ¡que es siempre más fuerte que la muerte!, para que retoñe tu alegría y florezcan tus ganas de vivir.

...que te contagien su alegría...

· No te rebeles frente a la alegría ajena. No pretendas que todos se mueran con tus muertos; que cada uno lleva su peso con llorar los suyos. Y es mejor para ti que te contagien su alegría y sus ganas de vivir, y no se hundan contigo en el pozo de tu pena.

· No te mueras con tus muertos; ¡llévalos vivos en tu amor y vive con ellos en tus recuerdos! ¡Sería triste y penoso que tu te dejaras morir y ellos siguieran viviendo...!

· Mientras esperas que tus muertos regresen como si no hubieran muerto, les impides volver de otra manera, a ocupar un lugar en tu corazón y en tu recuerdo. Es una ley de la vida: no se goza el despertar de la aurora sin pasar por la muerte del ocaso.

Andando tu camino...

.Tus muertos se van por una puerta, que tú no puedes trasponer, ¡ahora!, porque se cerró tras ellos. ¡No los esperes ahí...! Despídelos, para que puedas correr, y espéralos llegar por otra puerta, ¡al final de tu duelo!

· Si buscas un camino para reencontrarte con tus muertos, no lo busques, llorando, en tu pasado; búscalo, más bien, esperanzado, andando tu camino, hacia el futuro.

¡acepta la muerte y punto!

· ¡Deja de culparte! Que si le hubiera dicho... Que si le hubiera hecho... Que si hubiera sabido... Que si... ¡Todas torturas, inútiles para ellos y crueles para contigo! Además, “si hubiera sido así”, “si hubieras hecho eso...” hoy te reprocharías no haber hecho lo contrario. ¡Acepta la muerte, y punto!

Yo soy la resurrección y la vida.

Si desde la fe cristiana te intere­sa escuchar la Palabra de tu Maestro, para iluminar el camino de tu duelo:

Dijo JESÚS DE NAZARET:

· “Yo soy la resurrección y ¡a vida. El que crea en mí aunque muera, vivirá”. Jn.11,25 ¿Puedes creer que tus muertos viven?

· “Les puedo asegurar que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere da mucho fruto”. Jn. 12,24 ¿Puedes creer, que después de la muerte, se puede vivir más intensamente que antes?

· “Jesús dijo a los que tocaban música fúnebre:

“Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme”. Mt. 9,23-24 ¿Puedes creer que la muerte es como un sueño, del que se despierta a una Vida Nueva?

· “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios”. Lc. 9,60 ¿Puedes despedirte de tus muertos y continuar tu vida por un camino de esperanza?.

· “Les aseguro que se acerca, y ya ha llegado, la hora en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán”. Jn. 5, 25 ¿Puedes creer que tus muertos oyeron una voz que los llamó a la Vida?

· “El agua que yo les daré se convertirá en un manantial que brotará hasta la Vida eterna”. Jn. 4, 14. ¿Puedes creer que la Vida que Dios te dio durará para siempre?

· “Dios no es Dios de Muertos sino de vivientes”. Mc. 12, 27 ¿Puedes creer que tu Dios es un Dios que da la vida para siempre?

· “Esta es la voluntad de mi Padre: que el que ve al Hijo y cree en El, tenga Vida eterna y que yo lo resucite en el último día”. Jn. 6, 40 ¿Puedes creer que habrá un día último para la historia, y que después seguirás viviendo?

· “El que cree en el Hijo, tiene Vida eterna” Jn. 3, 36 ¿Puedes creer que la Vida que tienes durará para siempre?

· “Sí, Dios amó tanto al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en El no muera.” Jn. 3, 16 ¿Puedes creer que Dios quiere que vivamos para siempre?

· “Yo soy la Luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas sino que tendrá la Luz de la Vida. Jn. 8, 12 ¿Puedes creer que las sombras de la muerte, serán vencidas por la Luz de la Vida?

Sentir tu ausencia

No te sientas obligado a sentir todo esto en los comienzos de tu duelo. Prueba si puedes decirlo y sentirlo. Lo que te parece imposible hoy lo verás alcanzado mañana. Respeta tu tiempo y tu ritmo.



PARA DESPEDIR UN MUERTO



Te amé y te amo, por eso tu partida me hace sentir tu ausencia y te recuerdo con dolor y pena.

Acepto tu derecho a partir, a tu hora y sin mi consentimiento.

Acepto mi dolor al extrañarte y este enojo inexplicable, porque al partir me abandonaste.

Sé que no fui perfecto contigo, pero fue mi vida, lo que me fue posible, por eso quiero despedirte sin quedarme con culpas por el pasado.

Sé que no fuiste perfecto, pero no te culpo por nada; fue tu vida, lo que te fue posible, y no quiero vivir reprochándote culpas que ya no sientes.

Te extraño, y me parece imposible poder vivir sin tu presencia.

Porque te amé llegué a necesitarte; y ahora quiero aprender a amarte sin necesitar tenerte a mi lado; quiero que mi amor no muera sino que madure y crezca.

Y aunque sienta que te necesito, sé que no te necesito porque mi vida tiene su autonomía y su propia consistencia, tan claramente como sé que viví antes de conocerte y que podré vivir cuando ya no te tengo.

Si decidiste partir aquí estoy para despedirte. Nada ganaría con empecinarme en creer que no te fuiste.

Me siento con derecho ¡y con obligación! de seguir mi vida. No quiero morir contigo, porque tú no ganarías nada, y no te mostraría con eso el amor que te he tenido sino cuánto te he necesitado.

Hoy te lloro triste y apenado, angustiado y deprimido, ¡y me lo permito así, porque así lo siento!, pero, y aunque me cuesta decírtelo, sé que mañana, muy pronto, volveré a vivir el gozo de la vida, llevando conmigo tu recuerdo y también tu compañía...

Mientras te digo todo esto, me parece imposible que te hayas ido y busco inútilmente explicaciones. Mejor, acepto la realidad, y te despido.


Cada uno se comunica con “su Dios”, “a su manera”. Si estas palabras no te sirven, busca las tuyas.



ORACION

Dios,

Tú no eres Dios si no eres el Dios del Amor y de la Vida. Entonces iba a decirte que no creo en ti; que no creo que eres el Amor, porque murió...; que no creo que eres la Vida, porque murió...;

Pero, más bien te digo que creo como nunca, que creo en ti y te creo a ti, solamente, oscuramente, desnudamente, porque me siento impotente, sin ninguna explicación ante la muerte.. Por eso te confieso que me duele en el alma la muerte de... Siento dolor y rabia, angustia, impotencia y rebeldía. ¡Me siento una criatura acorralada! Y, finalmente, acepto la muerte de..., aunque no comprendo nada.

Creo en Ti, Dios del Amor y de la Vida, porque necesito que la muerte tenga alguna explicación y algún sentido, y quiero pensar que tú lo sabes, aunque yo lo ignore, y espero que mis muertos vivan, aunque yo no sepa cómo ni dónde...

René J. Trossero

 

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