No te quedes llorando


No te quedes llorando, amarrado al puerto del dolor y de la despedida, porque ellos ya embarcaron con rumbo a la otra orilla.
Mira sobre el mar y alégrate con ellos, porque van felices rumbo al puerto final,
que a todos nos espera.

PORQUE EL AMOR ES MAS FUERTE QUE LA MUERTE, y el corazón que ama
navega hinchando sus velas, con el viento de la esperanza, y siempre alcanza el puerto del ser querido.

Yo no puedo convencerte de que se cumplirá mi esperanza; y tú no puedes mostrarme que tu desesperanza se hará realidad.
Sostenido por mi esperanza, yo puedo vivir en la alegría; herido por tu desesperanza, tú te dueles y te entristeces.

¿Y si decidieras jugarte, apostando a la esperanza?

Muerto el Maestro, un grupo de discípulos entristecidos se dispuso a ordenar la cabaña. Los envolvía el dolor, mezclándose con el recuerdo de tantas horas compartidas en contacto con su sabiduría. Para sorpresa de todos, en medio de sus pocos papeles, encontraron un manuscrito con este texto. Y entre lágrimas recibieron la última lección.

CARTA DE MI ESPERANZA


A todos los que me aman.

Queridos amigos:

Yo sé que un día moriré, como sé que morirán ustedes. Tengo maduramente aceptada esta realidad de mi vida, que me hace criatura limitada en el tiempo, y asumo mi condición de peregrino, caminante hacia una Meta.

Yo respondo a mi hambre y mi sed de VIVIR PARA SIEMPRE con la esperanza puesta en la plenitud de la Eternidad que me espera, y no con la ilusión de un TENER sin medida, del que mañana seré desposeído, o de un DURAR indefinido, que será siempre limitado.

Por esto, cuando haya realizado mi partida, les pido que me acompañen en mi camino, desde las perspectivas de mi esperanza; que para entonces será mi realidad alcanzada.

Porque me aman, lloren con pena expresando el amor herido por esta despedida. Pero alíviense y consuélense, alegrándose conmigo, porque al fin alcancé la Meta perseguida.

Expresen el amor que me han tenido y que me tienen, con tristeza porque los dejo sin mi presencia física, y con alegría por saberme feliz para siempre.

Y yo seguiré con ustedes en el amor y en el recuerdo, mientras los espero para el abrazo del reencuentro.

Firma....

¿Te animarías a firmarla?


Cuando lo que es corruptible se revista de incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la Palabra de la Escritura: LA MUERTE HA SIDO VENCIDA. ¿DÓNDE ESTA, MUERTE, TU VICTORIA? ¿DÓNDE ESTA TU AGUIJÓN?
Iª Cor. 15, 54-55.

¿Puedes mirar la muerte, la de tus seres queridos y la tuya, no sin el dolor y la pena que siempre nos causará, pero también con la actitud segura de quien se sabe vencedor?
Porque la muerte será vencida por la vida, cuando tú y yo,vivamos la alegría de la inmortalidad.

EL CAMINO HACIA LA FELICIDAD

Naciste conociendo el DOLOR, por el contraste entre tu bienestar intrauterino y el choque con esta otra realidad. Pronto experimentaste el PLACER, al sentirte alimentado y acariciado. En algún momento descubriste la ALEGRÍA, seguramente al sentirte amado. Más tarde se despertó en ti la sed de una alegría plena y sin límites que llamamos FELICIDAD. Así te pusiste en marcha por el camino de la vida, con el desafío de aprender a descubrir y vivir la alegría, esperando la felicidad.

Pero en la búsqueda puedes no acertar, y lo haces cuando te equivocas tomando el camino que conduce al placer, como si fuera el que te lleva al encuentro de la alegría.

Y deberás aprender a elegir:

-entre el placer de TENER y la alegría de dar;
-entre el placer de vengarte con odio y la alegría de perdonar con amor;
-entre el placer de conseguir la aprobación ajena, aparentando lo que no eres, y la alegría de ser tú mismo ante tu conciencia;

-entre el placer de un sexo usado para poseer lo que deseas, y la alegría de una sexualidad con la que te entregas amando; -entre el placer enfermo de hacer sufrir al otro, y la alegría de sufrir tú por amor para aliviar el dolor ajeno, -entre el placer de prolongar indefinida e ilusoriamente tu duración en el tiempo, sin morir, y la alegría de vivir con la esperanza de alcanzar la felicidad después de tu muerte.

Con frecuencia (¡¿o siempre?!) las mayores alegrías se alcanzan renunciando a un placer o a una alegría menor. ¿Es el sentido pascual de la vida? ¿Ese estar "de paso" desde el hoy al mañana...?

-El dolor puede opacar o suprimir el placer, pero no quita la alegría, cuando se sabe para qué se sufre y hacia dónde se camina. -El placer tiene un límite; la alegría se expande y crece sin fronteras, porque es como un río que quiere desembocar en el mar de la felicidad. -Al final de tu camino morirán todos tus placeres, pero perdurarán las alegrías en la felicidad alcanzada.

 

ORACIÓN PARA HABLARLE A DIOS DE TU DEPRESIÓN

Señor, mi Dios,
quiero confiarte mi estado de ánimo,
aunque sé que lo conoces porque me habitas,
y, aunque no sé cómo,
lo estás compartiendo conmigo.

Me invade inexplicablemente
un sentimiento de angustia,
de ansiedad, de tristeza,
de inseguridad y de miedo.


Mi malestar se hace tan desesperante,
que mi vida pierde su sentido,
y la muerte se me aparece
como un camino hacia el alivio,
en medio de este tormento.

Sé que nada cambió en la realidad;
pienso que me amas,
me acompañas y me esperas,
pero esta seguridad de lo que pienso,
no logra modificar el dolor que siento.

No quiero rendirme,
dejándome llevar
por las aguas turbias y tumultuosas
de mi estado depresivo,
pero por momentos
siento que me arrastran,
pese a mi lucha y mi resistencia.

Pero sigo confiando en Ti
y en el sentido de mi vida.
Busco alivio a mi dolor,
compartiéndolo con quienes me aman,
haciéndome sentir tu cercanía,
porque tú eres el Amor
y estás donde se ama.

Señor, mi Dios,
sentido y meta de mi vida,
me pongo en tus manos,
y sé que tú me sostienes en ellas.


Déjame pedirte
lo que sé que haces, antes de que te lo pida:
lléname con tu presencia,
aliéntame con tu Espíritu de amor,
para que en medio de mi noche,
yo siga esperando
el amanecer de un día nuevo.

Si te mientes pensando que te aguarda,
Una vida feliz y sin dolores,
Fantaseas iluso y te engañas,
Renegando de ti, que eres un hombre.
Imagina más bien que el sufrimiento,
Marchará junto a ti por tus caminos;
Implacable presencia, que en acecho.


Estará desafiándote a ti mismo.
No te rindas vencido, porque puedes
Transformarlo y hacer de su amenaza,
Ocasión para ver cómo tú creces,
Sin perder en sus noches tu esperanza.

"Señor, mi Dios, sentido y meta de mi vida,
me pongo en tus manos..."

 

MORIR:

Morir no es cerrar los ojos porque llegó la noche final, sino bajar los párpados para no ser encandilado, por la luz de un amanecer;

no es cruzar las manos porque llegó el final de la tarea, sino descansarlas un poco, porque pronto comienza la tarea definitiva;

no es detener los pies porque se acabó el camino; sino darles un descanso para estar de pie mañana;

no es callar la voz porque llegó el silencio para siempre, sino darle un descanso porque mañana habrá que amanecer cantando;

no es finalizar la marcha en la oscuridad total, sino cruzar un túnel hacia la luz total;

no es sufrir la última desilusión porque todo acaba, sino vivir la última esperanza porque todo empieza; no es dejar de amar, perdiendo todo el amor vivido, sino encontrar por fin el amor definitivo; no es morirse para siempre, sino comenzar a vivir, de otro modo y para siempre.

 

 

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