Causas de muerte

 

La vida después de una pérdida

 

El mismo título parece una contradicción de términos. Aún ahora cuando el golpe por la pérdida va cediendo y el dolor también, es difícil reflexionar y pensar acerca de la vida sin esa persona.

Sin embargo, nosotros vivimos. Y con esa vida viene ese proceso largo, difícil y doloroso de encontrar y desarrollar una vida después de la pérdida. Sabemos que no va a ser fácil. Sientes el dolor. Pero también sabemos que tenemos que hacerlo.

No hay forma de que las palabras aquí escritas puedan borrar la experiencia de la pérdida. Cualquier cosa que se diga aquí no puede reparar la pérdida ni finalizar con el dolor.

Pero puede ayudarnos a entender la pérdida. Y muchas veces eso ayuda porque nos hace sentir que no estamos solos – que los sentimientos y reacciones que hemos experimentado, cada uno en nuestra propia manera única e individual, no son tan raros ni tan aislados. Y esa comprensión puede ayudarnos a atravesar el proceso largo y doloroso del duelo.

¿Qué es el dolor?

Siempre que nos enfrentamos a una pérdida, experimentamos dolor. Nuestra respuesta al sufrimiento es algo único e individual. Cada uno de nosotros responde de manera diferente ante una pérdida. Y podemos experimentar diferentes reacciones mientras enfrentamos los diferentes tipos de pérdidas. Nuestra reacción al sufrimiento puede incluir síntomas físicos, sentimientos, pensamientos y comportamientos.

Muchas veces podemos sentir dolor físico. Podemos experimentar toda clase de síntomas físicos. Estos pueden incluir cosas tales como dolores de cabeza, náuseas, insomnio, tensión, cansancio, irregularidades menstruales, pérdida del apetito, ansiedad y sensibilidad a los ruidos. Muchas veces los síntomas físicos son una reacción normal ante la pérdida. Por ejemplo, no es raro para aquellas madres que han sufrido la pérdida de un bebé recién nacido, experimentar dolores en sus brazos, el útero y los pechos. Otras veces puede no haber conexiones tan evidentes.

Si alguien experimenta síntomas físicos posteriores a la pérdida de algún ser querido, es importante hacerse revisar por un médico que entienda el sufrimiento. En muchos casos estos síntomas que pueden ser una reacción normal ante la pérdida, que comenzarán a disminuir a medida que la persona vaya resolviendo su sufrimiento. Por ejemplo, una mujer experimentaba temblores y estremecimientos después de la muerte inesperada de su esposo. En los exámenes neurológicos y médicos no se encontró nada.

Mientras trabajaba emocionalmente con un consejero, ella reconoció que había experimentado esos mismos temblores en el pasado, cuando pasaba por momentos de mucho enojo. Cuando ella comenzó a darse cuenta lo enojada que estaba con la muerte de su marido, los temblores cesaron. Pero mientras muchos síntomas físicos son manifestaciones del sufrimiento, es prudente monitorearlos cuidadosamente.

El dolor es una experiencia muy estresante, y el estrés puede afectar de forma adversa su salud. Mientras sus síntomas sean periódicamente revisados por su médico, quien está enterado de la situación por la que está pasando, ambos pueden conseguir un poco de tranquilidad y promover una buena salud física.

 
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