Les prestare a uno de mis hijos
durante algún tiempo,
 para que lo amen mientras viva y,
 lloren cuando muera.
Pueden ser seis o siete años,
o veintidos o veintitres, pero,
¿podrán cuidarlo por mi
hasta que yo lo vuelva a llamar?

Les alegrara con sus encantos,
pero su estancia será breve.
 Tendrán sus hermosos recuerdos,
como consuelo para su dolor.
No puedo prometerles que se quedara,
ya que todo lo de la tierra regresa.

Sin embargo hay enseñanzas allá abajo,
que Yo deseo que aprenda.
He buscado por todo el mundo verdaderos maestros y,
 de las multitudes que llenan las filas de la vida,
Yo los he elegido a ustedes.
Le darán todo su amor sin pensar.

En lo infructuoso del esfuerzo.
Tampoco me odien en el momento,
en que vaya a llamarla,
 a traerla nuevamente conmigo.
He creído escucharlos decir:

"Querido Señor, hágase tu voluntad.
 Por toda la alegría que tu hija traerá,
corremos el riesgo del sufrimiento.
 La abrigaremos con ternura,
 la amaremos mientras nos lo permitas.

 Por la felicidad que hemos conocido,
 siempre te estaremos agradecidos.
 Pero, si los ángeles la llaman mucho antes de lo que deseamos,
" soportaremos la amarga pena y trataremos de entender "


  Edgar A. Guest .

   

 

 

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