Corazón generoso y tierno corazón como por naturaleza es el de toda mujer que es madre, el corazón de María nos inspira profundamente. Y podríamos admirar a la Virgen por amar al Niño Dios, de igual manera que admiramos a cualquier madre que sostiene a su pequeño en los brazos. Pero el corazón de María ya era de Dios aun antes de la Anunciación. Había decidido reservar su corazón a Dios sin necesitar algún prodigio.

En la Anunciación se consuma la previa entrega que ya se había realizado. Como nos extraña entonces que haya podido pronunciar esas palabras que la han subido a la cúspide de la Fe "Hágase en mi según tu palabra" Pensándolo con mayor hondura el corazón de María, si es corazón humano, no solo era capaz de eso, sino de mucho mas. El corazón amoroso y entregado es, en su generosidad, un corazón fiel :

Un corazón humano al pie de la cruz. Si con facilidad podíamos imaginar la ternura de la escena en el pesebre, con gran dificultad podemos apenas hacer un esbozo en la imaginación de la Santísima Virgen recibiendo de José de Arimatea el cuerpo ensangrentado de su hijo. Como imaginar el dolor de una Madre que limpia, con mano trémula, la sangre de su hijo. Remueve en lo mas profundo aún a nuestro propio y durísimo corazón el pensar en la mirada de María ante el rostro desfigurado y atrozmente golpeado de Jesucristo. Y su corazón dolido estaba ahí, fiel, al pie de la cruz. Donde esta nuestro corazón. Al pie de la cruz como el de la Santísima Virgen o escondido y alejado del Senior a causa de nuestro dolor.

El corazón de María nos muestra todas las encontradas emociones que un corazón es capaz de sentir. Es el corazón de la Virgen es un corazón tan grande y tan generoso, que es además nuestro propio refugio. Su corazón es, además de ejemplo y con dignidad sobresaliente para ser admirado, es el consuelo para la aflicción.

Cuanto no comprenderá nuestros corazón los humanos dolores ella que, enfrento el dolor mas profundo que se pueda experimentar. Dolor que experimentamos tu como también yo por la partida de nuestros amados hijos.  Pero el corazón humano de nuestra Madre en Cristo no solo es un ejemplo de ternura amorosa o de abyecto dolor. María en su corazón es la Madre del buen consejo, y quien mejor nos puede enseñar a vivir el amor y el dolor.

Poderoso corazón el de María, que puede convertir nuestro sufrimiento en caridad y amor a Dios. El corazón entregado de María debería enseñarnos a pedir confiados a Dios: "Padre, mi corazón puede poco. Haz que te ame mas. Es a la Madre de Dios a quien hemos de acudir para pedirle que nos enseñe a amar más, a entregar más, a ser mas humildes, a rogarle que con su corazón dulcísimo nos proteja, nos enseñe, nos guíe siempre pero especialmente ahora en este sufrimiento que nos ha tocado vivir ..

El corazón de María es Humano  . . . Como el tuyo y como el mío . Amén .
 

 

 

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