Perder una hija o un hijo es como perderse uno mismo pues ese corazón que deja de latir se lleva en el nuestro corazón.

Un hijo vive en los latidos de su mama y de su papa. Cobijado en el vientre calido de su madre, recibe toda su protección y su cuidado. Al ver la luz, cierra sus ojitos y al tiempo los abre pues en esa claridad encuentra esos rostros tan amados, en esos brazos el calor tan deseado, en ese pecho ese corazón cuyos latidos conocía antes de ver la luz.

Solo podemos pensar y sentir que esa hija … ese hijo del alma es un ángel ahora que no se fue del todo y que sigue a nuestro lado, que esta allí y que aunque no lo veamos, si, nos ve y quiere que no lloremos por ella o el, nadie muere mientras vive en el corazón de alguien, ellos quieren compartir con nosotros la alegría de vivir, desean que les regalemos una sonrisa, que los recordemos con amor y alegría ... ellos vivirán en nosotros siempre, un día estaremos juntos nuevamente cuando el Padre permita que nos encontremos para no separarnos nunca mas.

 

 

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