Tránsito a la vida eterna

 

 

El conocido escritor espiritual, Phil Bosmans escribió: "Algunas cosas parecen catastróficas, pero en verdad son gracias".Al escribir tal frase, el escritor se refirió a la opinión de aquellos que consideran la muerte como el termino de la vida. Creo, así al menos lo siento, que también entre los cristianos, la muerte no ha sido en su profundidad comprendida como un nuevo nacimiento del cual Jesús nos habla. Como seres mortales, sobre la muerte reflexionamos con mas frecuencia a principios de noviembre.

Es cuando nos recordamos de nuestros difuntos. Entonces las sepulturas son adornadas. Los muertos y los vivos se encuentran en un mismo lugar por poco tiempo. Los unos buscan a los otros, pero no pueden encontrarse. La cruel división separa a los vivos de los muertos. Los vivos se compadecen de los muertos y, creo, los muertos se compadecen aun mas de los vivos que no viven su vida en plenitud a pesar de que respiran, poseen, comen, caminan...

Es también buena costumbre que los vivos mediten acerca de la hora de su muerte, pero, si esa muerte los sorprende como a un ladrón que roba a mediodía, eso es una catástrofe, tales han olvidado la recomendación de vigilar y estar despiertos. Tales, llevados por los placeres de esta vida, en verdad pierden la vida. La muerte es, como lo dijo un teólogo: "una intrigante insigne".

Si, así precisamente. La muerte se introduce furtivamente en cada placer y dice - basta! Ella socava cualquier seguridad que no esta fundada en Dios.

En sustancia - así pienso sobre la muerte: no valdría la pena vivir si no existiera la muerte. No tendría valor soportar pruebas y cruces en la vida si no existiera la muerte. Sin embargo, la muerte como estado no tiene carácter permanente.
Nosotros los cristianos debemos considerarla como un nacimiento, un nuevo comienzo. Ella representa el transito de la lucha por la existencia a un lugar en que cada lagrima desaparecerá del rostro del hombre. Por eso podemos comprender sinceramente cuando San Pablo exultaba diciendo que la muerte para el era una ganancia.

Podemos comprender mas fácilmente el sueño de San Francisco quien llama a la muerte su hermana.

Fr. Mario Knezovic

 

 

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