¨ Cuando se cierra una puerta,
Dios siempre abre una ventana.
"La fe cristiana es luz que elimina
la oscuridad del abismo
en que nos sume el dolor ¨

 

 

 

 

 

Paolita cuidando a Rico en el Hospital

 

 

La reacción inmediata ante el dolor es preguntar: Porque me pasa esto. Que mal he hecho yo para merecerme esto? Porque sufren los buenos y los inocentes? Porqué la muerte y el mal y la guerra. ..? Y como un estribillo vamos repitiendo!  ¿Por que Señor? ¿Porqué?. . . y uno se siente impotente y confuso al no encontrar la respuesta.

Pero entre preguntas, quejas, lagrimas y duda. . . también oramos. Dios sabe muy bien que ese grito desgarrado es la única oración que podemos hacer en ese momento. La impaciencia de la esperanza se convierte en la oración, que serena nuestro animo. No somos diferentes al salmista que repite en la Biblia: "hasta cuando, Señor, hasta cuando? Tampoco nos diferenciamos de Cristo en la Cruz, que grita:"Por que, Señor, me has abandonado?". Y así, gritando desde lo más profundo del corazón, buscamos una fuerza que supere nuestra debilidad y desesperanza.

Y esta fuerza nos viene del Señor, a quien hacemos tantas preguntas. Esa fuerza es la fe que confía y espera; del que se pone en las manos de Dios y se deja acariciar por El. La fe cristiana es luz que ilumina la oscuridad del abismo en que nos sume el dolor. La fe es conocer a Dios y amarle precisamente porque le conozco personalmente, no por lo que me hayan dicho otros de El. Así lo expresa Job:" Te conocía, Señor, solo de oídas. Ahora te he visto con mis ojos. Job 42, 5. Fue el dolor quien quito de los ojos de Job las escamas del materialismo y de las falsas apariencias que estaban bloqueando la claridad de su visión. L a experiencia del dolor se hizo en el sabiduría para saborear la vida se hizo también conocimiento profundo para descubrir a Dios y amarle de verdad. No podemos olvidar que lo mismo que hay sabores dulces, también los hay amargos.

Que podemos hacer o decir ante el dolor?. Poco o nada; es mejor callar, orar y estar cerca del que sufre. Hay  que consolar de tal manera que el que sufre sea capaz de decir bajo de la fe: " No se por que pasó lo que paso; de lo que estoy seguro es que Dios me da esperanza, a pesar de todo lo que ha pasado. Esta es la respuesta de quien es capaz de mirar el dolor desde Dios cara a cara, y descubre que el dolor no es solo un problema, sino que también es misterio y un enigma. Y ante misterio tan desconcertante solo podemos hacer una cosa: caer de rodillas, gritar o callar, pero siempre rezar , porque la oración serenara nuestro cuerpo y nuestros sentimientos. Y al rezar podemos decir: no entiendo nada, ni puedo explicar por que me pasa esto o por qué Dios lo permite. De todos modos confío en el Señor y me dejare querer por el. Ahora necesito de su cariño mas que nunca.

Pablo tiene una frase que confirma lo dicho anteriormente: "Dios coopera en todo para el bien del que se deje querer por el " (Romanos 8, 28). La sabiduría popular tiene un dicho que no creo sirva a veces de consuelo: "Dios aprieta, pero no ahoga". No entiendo lo primero ni menos lo segundo, pues Dios ni aprieta ni ahoga, mas bien acaricia, alivia, perdona, cura, consuela y acompaña . . . . Prefiero quedarme con este dicho:" Cuando se cierra una puerta, siempre Dios abre una ventana". Pienso es, la ventana de la esperanza y de la fe, aquella por la que Dios se cuela y se hace presente en el vacío del dolor, llenándolo con su gracia y compañía.

 

 

Paolita -la enfermera-su amiguita con leucemia

 

 

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