Ciertamente que Dios,

Padre amoroso y creador único,

tiene que tener un nombre especial especial

para cada uno de nosotros.    

 

Sonriendo has dicho mi nombre

" Señor me has mirado a los ojos,

sonriendo has dicho mi nombre,

en la arena he dejado mi barca,

junto a ti buscaré otro mar"

 

 

 

Muchas veces hemos oído y cantado esta linda melodía del" Pescador de hombres". Cuando murió su autor, Cesáreo Gabaraín fue despedido con esa misma canción, nada más apropiado para quien pasaba de los mares del mundo al " otro mar " de la eternidad. Después de su muerte, Cesáreo Gabarain experimentó plenamente lo que él anticipó ser mirado a los ojos. Escuchar que Dios le llamaba por su nombre y le sonreía. Fue el filósofo español Miguel de Unamuno (186_936 quién habló de la importancia de cada uno . Dice él que en los tiempos de Homero, autor de La Hiliada y la Odisea, las gentes y las cosas tenían dos nombre: uno, el que le daban los humanos y otro, el que daban los dioses. Y Unamuno, siempre buscador inquieto, se preguntaba: ¿Cuál será el nombre con el que Dios me conoce?¿cuál será el nombre que Él me dará al final de mi vida?. Esa misma pregunta me la hago yo. En nuestro mundo la mayoría de la gente para el resto de la humanidad ni tiene nombre ni rostro. Pasamos inadvertidos, hasta para los más cercanos, y para nuestros mismos vecinos. Con mucho, nos conocen algunos por el apellido, y la mayoría de las veces por el grupo étnico o algún distintivo físico que es lo que más llama la atención de quien nos mira. Y si eres un profesional o un simple trabajador todos te conocen con el nombre de: Doctor, Reverendo, Juez, Policía, Jardinero o portero&. Ciertamente que Dios, Padre amoroso y creador único, tiene que tener un nombre especial para cada uno de nosotros. La oveja responde al nombre que le da el pastor. Un extraño dice el mismo nombre y el animal no responde. El perro responde al nombre de su dueño. Una persona en estado de coma puede llegar a responder al nombre especial que le dice la persona amada. Es la voz, el tono cariñoso, el calor de amor que envuelve la palabra, lo que hace que surja la respuesta. Como ven, no solo el niño, todos somos hijos del cariño. Por eso todos, de una forma o de otra siempre somos niños. Ni se, ni me imagino cual será el nombre con que Dios me llama y me conoce. Parece que esta es una de las muchas sorpresas que Dios me tiene reservada. De lo que estoy seguro es de que Él me mira con ternura y al decir mi nombre me sonríe. Cuando Jesús resucitado se encuentra con María Magdalena (Juan 21, 11_18) ésta lo confunde con un hortelano. Pero cuando Jesús dice ¡María! , inmediatamente ella descubre que es Jesús. Era la misma voz, el mismo amor lleno de profundo conocimiento, de una infinita ternura, todos ellos expresados en la palabra María. También en Juan 10,1_10 se nos habla del Buen Pastor que llama a cada una de sus ovejas por su nombre, y estas le siguen porque conocen su voz y Él las conoce a todas.
Necesitamos una relación más íntima y vivencial para familiarizarnos con la voz de este Pastor. Conocemos muchas cosas de Jesús, pero es necesario hablar más con Él, y sobre todo escuchar su voz.¿ Será posible que Dios tenga un nombre especial para cada uno de nosotros? Por supuesto, y no necesita de ningún programa computarizado para recordarlo, le basta con mirar a la palma de sus manos: _en ellas tiene nuestro nombre tatuado _

( Isaías 49 , 16 )


¡ Qué importantes somos a los ojos de Dios !

 

 

 

Cuando Jesús Resucitado dice:

"María"

inmediatamente ella descubre

que es Jesús quién la nombra.

 

 

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