" Cristo,

lo mismo que hizo con Pedro,

nos lleva a nuestro propio conocimiento".

 

 

El humor de Jesús

 

"Cristo, lo mismo que hizo con Pedro, nos lleva a nuestro propio conocimiento.  Que poco se escribe y casi nunca se habla sobre el humor de Jesús! Nos lo imaginamos sereno, lleno de paz, valiente, directo en su mirada y palabra. Le vemos transparente en la humildad de corazón, compasivo en sus sentimientos, orando, escuchando, enseñando, curando... pero ¡que poco se lo imagina riendo! Y que muchos solo conocen el Cristo vivo y resucitado que vivió un día su dimensión humana compartiendo y conviviendo con otros humanos. "Se hizo en todo semejante a nosotros, menos en el pecado".Hay cristianos que no se diferencian mucho de los escribas y fariseos del tiempo de Jesús. Son los que le criticaban y acusaban de "ser un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores "(Lucas 7,34). 
Todavía hoy tenemos cristianos que si ven reír a un sacerdote o escuchan de su boca un buen chiste, unos se escandalizan y otros se maravillan y no faltan los que dejan salir el veneno de su crítica. Y todos ellos se extrañan deque el sacerdote pueda ser una persona normal y alegre. Yo me pregunto : ¿ pero es que para ser un buen cristiano hay que andar con la mirada perdida en el infinito y el cuello inclinado y retorcido de tanto rezar y darse golpes en el pecho ... ? Por favor, escuchemos las palabras de Jesús: " No anden con cara triste como los hipócritas que desfiguran su rostro para que todos noten que están ayunando " .( Mateo 6,16 ). Total que ha Cristo le causaba mucha gracia el afán que tienen muchas personas de estar poniéndose disfraces, como si la vida fuera un baile trágico de Haloween.
Cristo se llena de un tremendo humor cuando llama chiquillos inmaduros a los letrados de su tiempo y hasta les recita unos versos que se gritaban los niños mientras se peleaban en sus juegos de la plaza.. En otras ocasiones el vocabulario que usa Jesús contra ellos son palabras mayores..Cuando una persona ve el lado cómico de situaciones difíciles, le admiramos por su amor y hasta decimos " no se le va nada" o que está en todas las cosas". No puedo imaginarme a Jesús yendo por el mundo con una camarita tomando fotos para después de ver a quién escogía para sus discípulos. Me lo imagino más bien con unos potentes Rayos X o un " ultra_ sonido", tan efectivos que descubría inmediatamente todo lo que pasaba y pasa por la mente y el corazón de los humanos.
Nosotros siempre estamos preparados para fingir una sonrisa y salir bien en la foto. Reímos como payasos, aunque llore el corazón. Para mi es consuelo que conforta saberme conocido y querido tal como soy por Cristo que nos salva y nos sana. Muchas veces Jesús tuvo que acudir al humor para no desanimarnos, no desanimarse ante las limitaciones humanas. Baste pensar en Simón, a quién El lo llama Pedro o Piedra. De esto último tenía muy poco al principio y al final, pues seguía limitado, frágil, mudable, y pecador. Por la mañana se declaraba seguidor incondicional de Jesús y a los pocos minutos trataba de disuadirlos en su plan redentor. El jueves está decidido a dar la vida por su Maestro y el viernes, al amanecer, le niega tres veces. Y después de este incidente Jesús le debió mirar con tal amor, mezclado en un real humor, que la vida de Pedro cambió totalmente. Así describe Lucas este incidente. "Aún estaba hablando Pedro, cuando cantó el gallo, y el Señor se volvió y le miró. Y Pedro salió fuera y rompió a llorar amargamente"... (Lucas 22,60-62 ).
El humor se hace redentor y saludable cuando nos lleva al propio descubrimiento, aunque sea en forma cómica y desconcertante. Lo expresamos convencidos, cuando al conocernos decimos: ¡Pero qué tonto soy! Pero ¿que es lo que yo pienso de la vida? "Cristo, lo mismo que hizo con Pedro, nos lleva a nuestro propio conocimiento. Su sonrisa y su mirada nos acercan a El y a nuestra más íntima realidad. Ahora podemos entender eso de que " la línea más corta entre las personas es una sonrisa". Y como Cristo es una persona, es Alguien que vive, pues yo me relaciono con El en forma íntima y personal. El humor de Dios hace que nos reconozcamos frágiles, pecadores, limitados y El, al mirarnos y tocarnos, nos hace sentirnos curados y perdonados. La frase de Proverbios 17,22 vale más que muchas recetas médicas. "Un corazón alegre es la mejor medicina, pues un espíritu abatido termina por secar los huesos".

 

 

 
 

 

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