" No piensen que orar es algo así

 como un castigo,

se trata de expresar nuestro esfuerzo"                               

 

 

Eso que llamamos oración es importante y necesario para todos, aunque muchos piensen que es algo en el que emplean el tiempo los curas, las monjas o algunos "beatos" ... Es para todos, pero no a todos les gusta. No crean que orar es fácil. Se trata de levantar la mente y el corazón hacia Dios. Y no podemos negar que ambas cosas -el pensamiento y el sentimiento-están demasiado entretenidos, ocupados y apegados a las cosas de este mundo. Por eso alguien decía con buen acierto  que "orar no es tanto  levantar el corazón y la mente, sino tratar e intentar constantemente de elevar toda la persona a Dios".Repito que no es fácil pero el que persiste, lo logra. Si buscamos, si tratamos, si comenzamos de nuevo, si no desistimos ni lo dejamos a un lado ... poco a poco la oración, no me refiero solo al hecho de pedir salud, fuerza, luz, descanso eterno para los que han muerto ... Todo eso a lo que usualmente llamamos rezar. La oración es algo más que pedir, también es callar, es escuchar, es buscar, es conversar, dialogar con el Padre Dios .

Desde que se implantó el ascensor por decreto de ley, parece que las escaleras quedaron sólo para casos de emergencia. Pienso en esa escena que se da en las casas con escaleras. Hay un niño pequeño al pié de la escalera, arriba está el padre. El niño apenas sabe caminar, solo gatea ... pero él quiere llegar hasta donde está su papá. Intenta, vuelve a tratar, pero es inútil, cada ves que pone su pié en el escalón. El papá le observa desde arriba. Capta el cariño del niño que busca. También comprende que no puede subir y hasta presiente que no pasará mucho tiempo sin que el niño se haya sentado al pié de la escalera, cansado  de tratar, entre el disgusto y el llanto. También puede que haciéndose el indiferente se marche a otro cuarto o puede que llame a alguien para que le suba en el ascensor y así sorprender a papá ... Que es lo que más agradaría a ese padre? Pues sencillamente ver que su hijo siga tratando, aunque pensemos que es una crueldad. El padre sabe de sobra que su hijo no puede; por eso bajará hasta él y le subirá en sus brazos. Esto es exactamente lo que nos pasa al orar. Queremos llegar pronto hasta Dios, queremos sentirle, saber que nos escucha, verle ... Y como no logramos enseguida, pataleamos, nos disgustamos, nos quedamos con nuestra queja, dando la espalda a Dios. otras veces nos da lo mismo, ni tratamos ni nos preocupamos demasiado, seguimos en nuestro mundo, en un cuarto aparte, con nuestra mente y nuestro corazón ocupados en otras cosas. también puede ocurrir que alguien haga el papel de ascensorista . "Nos pega al techo"; nos hace vivir una experiencia rápida y única  , de grandes emociones y hasta nos convencemos que eso de orar es lo más fácil del mundo, pero solo por un tiempo, apegados a una persona, grupo o lugar... si nos faltan estos "ascensores" dejáis de orar, de tratar, de buscar, de mirar hacia Dios.

Ya Pedro fue el primer aficionado al ascensor, a lo fácil. Cuando "es llevado por Jesús a un monte alto", se supone que fue el Tabor (Mateo 17,1_9), allí se sintió de maravilla, al contemplar a Cristo transfigurado. "¡Que bien se está aquí!". Pero cuando Jesús le invita a unirse a El en la escalada hacia el Calvario de Jerusalén, Pedro se niega y trata de disuadirlo. (Mateo 16,21_23).Como sabemos de todos los apóstoles sólo uno, el joven Juan subió con María hasta el Calvario acompañando a Jesús. Y es que para lograr la meta total, la de estar contemplando a Dios siempre y en todo, como en un permanente Tabor, antes hay que ejercitarse y entrenarse cada día escalando  la colina del Calvario. Nadie ha dicho que el camino que lleva a Dios sea fácil. Más bien es estrecho y siempre cuesta arriba . Es verdad que de ves en cuando Dios baja, nos toma en sus manos y nos sube hasta El, pero después nos vuelve a poner al pié de la escalera o del cañón, en la realidad de cada día. Solo al final de la vida nos llevará para estar definitivamente junto a El. Mientras, hay que velar y orar y tratar y gatear ... y comenzar de nuevo. Por eso se me ocurre esta definición simplona, que al parecer no dice nada sobre la oración ..."Orar es tratar"... o si prefieren ... "Tratar ya es orar". No piensen que orar es algo así como un castigo, se trata de expresar nuestro esfuerzo, como el del bebé al pié de la escalera, que busca y siente el cariño del Padre-Dios. Es estar conscientes de su presencia y proximidad. ¡Cuantas veces la oración hace que Dios baje hasta nosotros, se siente a nuestro lado en el primer escalón y enjugue una lágrima, musite una palabra al oído o nos tome en sus brazos de Padre!!! 

 

 

 

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