Eso es el tiempo de cuaresma: un viaje acompañando a Cristo desde la prueba a la victoria, desde el pecado a la gracia, desde la ceniza y la oscuridad al fuego y el resplandor, desde la agonía y la muerte a la Resurrección. Es un viaje fascinante, donde abunda la buena conversión, los temas interesantes y numerosos y variados caminantes ... Si te acercas a las lecturas bíblicas de los domingos de Cuaresma te animarás a hacer este viaje. Una vez más tenemos que pensar que también nuestra vida es como un viaje a través de los años, las alegrías , los logros y los fracasos, siempre en camino hacia una meta segura: la muerte. Para muchos es un viaje arriesgado y torturante, que acaba en un túnel sin salida, sin sentido y al que todos resistimos. Pero para el cristiano, que tiene fe en la Resurrección, el viaje de la Vida es como el recorrido de Cristo: camina hacia la luz, pasando por el dolor y la muerte. Sabe que su Pasión no será en vano. Será eso: semilla, camino y paso hacia la Pascua, que es la Vida.
¿Espectadores o actores?

La experiencia de sembrar, de esperar y ver cómo florecen las plantas es única y misteriosa. Por verlas tantas veces nos acostumbramos y ya no nos asombramos . No cabe duda que ésta experiencia tiene una gran aplicación para la vida. Nacemos y crecemos como semilla que florece, donde Dios nos plantó. No somos una semilla cualquiera. En nosotros hay un potencial y unas fuerzas que apuntan hacia una Vida total y eterna. Aquí, precisamente, está la grandeza del ser cristiano: sentirse llamado a una vida superior. Mientras vivimos en la tierra somos semilla acariciada por las brisas de Dios, por su Espíritu Divino; somos arropados por sus dones y gracias; estamos llamados a dar mucho fruto. pero toda semilla para florecer tiene que morir, ser enterrada, sufrir, pasar por el dolor y la soledad, por la tentación y la prueba, lo mismo que Cristo. No se trata de un concepto trágico o derrotista de la vida. Es la luz de Cristo en su Pascua quien ilumina , enriquece y da sentido a nuestra existencia humana. ¡ Qué poco nos gusta a los cristianos hacer el recorrido del dolor junto con Cristo! Nos gusta verlo pasar con su cruz y su dolor. Somos devotos del Viernes Santo. Nos llenamos de pena, nos golpeamos el pecho, nos conmovemos, pero no nos movemos, no cambiamos; seguimos igual al día siguiente ... Más que actores que enfrentan, luchan y vencen el dolor, preferimos ser espectadores que aportan lágrimas y compasión. Conviene recordar aquellas palabras de Jesús que siguen teniendo actualidad hoy: " Hijas de Jerusalén, no lloren por mi, lloren más bien por ustedes y por sus hijos. pues si en el árbol verde hacen esto, ¿ con el seco que no harán?(Mt. 23, 28).

Semilla triturada y florecida

Ciertamente Cristo es triturado por el dolor. todas las fuerzas del mal y del pecado se dan cita en su Pasión. Él lo sabe y lo acepta, nosotros al nacer también sabemos que nuestra vida va a ser triturada: sometida al desgaste de los años, a las limitaciones de la salud, a los achaques de la vejez, a los inconvenientes del dolor, del disgusto o la soledad. Pero vivimos sin pensar, y casi sin creer, que esa semilla de vida también florecerá, como Cristo en su Resurrección . Pienso que hay mucha gente a quienes les cuesta enormemente el creer en la Resurrección. muchos creen en el espiritismo, en la reencarnación, en brujerías, en teorías inquietantes sobre el más allá y en muchas tonterías, pero, ¡qué pocos que se llaman cristianos o " muy católicos" creen en la Resurrección de la carne!.

El primer hombre, Adán, fue hecho " ser viviente" ; el Segundo Hombre, Jesucristo, el Nuevo Adán superó la prueba , dominó la muerte, venció al pecado, logró la Vida y nos dio la garantía y la esperanza de la Resurrección. Él es El Señor Resucitado. Por el Bautismo los cristianos comenzamos a pertenecer a un Pueblo de Resucitados, no de amargados o atemorizados, por el Bautismo renuncio al pecado para aceptar la Gracia, que es la Vida de Dios. Dejo la oscuridad para llenarme de luz. Sepulto el mal para resucitar al bien.

Hacia la Pascua Florida

Me gusta soñar, esperar y caminar hacia el Día de la Pascua, en plena primavera: cuando tiemble la tierra, se abrirá el surco de la tumba y de él nacerá la Vida. La planta de la Cruz- un palo seco y derrotado- , la semilla del dolor, el cuerpo destruido del Redentor, se convirtió en planta florecida, en árbol y faro de luz, en vida permanente sin límites de tiempo o espacio, sin dominio de muerte o pecado ... Llegó la Pascua Florida. Anímate y emprende este viaje con Cristo en la Cuaresma del 2004. Deja de ser el espectador pasivo y toma tu papel de cristiano activo y resucitado.

 
   
 

 

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