Si ante cualquier situación difícil, persistimos con entusiasmo y paciencia, veremos inmediatamente que las fuertes tempestades afectan la voluntad pero no la rompen.
Nada en este mundo consigue que, un individuo cuando es dueño de un ideal sublime, abandone su lucha No... No... él sigue adelante y no se acobarda ante los tempestuosos sinsabores.
Él es dueño de su cerebro. Aunque perdiendo todo, jamás perdería el raciocinio, pues él es la brújula protectora contra la imaginación negra que intenta desviarlo de su objetivo.

Su íntimo ordena : ¡Lucha !, ¡Lucha que vencerás ! y él oyendo esa misteriosa voz , dice ante las dificultades:

¡ PUEDO, REALIZO Y VENZO !

Y sigue ... , sabiendo que todo tiene su momento y nada que está errado permanecerá, resiste conciente y supera las situaciones desfavorables de la vida.
Todos los que lucharon, todos los que supieron mirar más allá, vencieron.
No cedas al mal, no te quejes de la vida , no lamentes, no des oportunidad al desánimo, no hagas nada que te impida el avance rumbo a tus objetivos.
Domínate, mira hacia arriba y verifica la existencia de un límpido azul, invitándote a alzar vuelo.

En esta vida todos los que por aquí pasaron antes de nosotros, tuvieron innumerables problemas y desafíos. En el mundo siempre hubo y hay lugar para todos. Jamás hubo alguien que en la vida se cayó y que al levantarse no haya conquistado los cumbres de la victoria.

Por eso debemos seguir, concientes de que existe el bien , y que éste está para todos. Lo importante es saber y creer en el bien y que solamente el bien permanecerá eternamente. Nada de perder más tiempo ... No pierdas la llave de oro, no dejes pasar este segundo que será tu punto de partida. Confía y lucha siempre por el bien . ¡Lucha...! para ser victorioso...

Porque la victoria es de los que tienen coraje ...
La gloria está expuesta para todos los que saben decir :

¡ PUEDO , REALIZO Y VENZO !


La voluntad del hombre es el arma más importante que tiene para lograr sus objetivos y superar las adversidades. Y esa voluntad puesta al servicio de los más puros ideales constituye un reaseguro para alcanzarlos. Los máximos ideales del hombre son el motor que mueve su existencia en una determinada dirección. La voluntad es la que los mantiene vivos pese a las dificultades, y la que los sigue persiguiendo pese a todo. Es la que dice que se puede aún cuando todo pareciera indicar que no. Es la que realiza, superando la fatiga y el cansancio. Y es la que vence, la que consigue la victoria, donde todo el mundo veía el fracaso. Por eso, dejemos que nuestra voluntad nos guíe, y confiemos en su poder para derribar los obstáculos, mantenernos en el camino y conducirnos a nuestra meta. Después de todo es preferible morir súbitamente en el intento, que morir de a poco merced a los reproches por no haber siquiera intentado nada.

Lo primero es luz y esperanza. Lo segundo es sólo una porción de nada.
 
 
 

 

 

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