Era una mujer joven. Carla era una chica de veinte y seis años, modesta de origen, que vivía en un pueblecito humilde del norte italiano.

Carla tenía un hijo y esperaba alumbrar a su segundo cuando notó que el cáncer atenazaba sus entrañas.

Su médico le había dicho:" Dar a luz al niño que llevas en tu vientre enfermo es renunciar a tu propia vida". No tenía otra alternativa: O ella o el niño; la terapia significaría la muerte del niño. Si no se sometía a una terapia intensiva moría ella".

Más Carla renunció a toda terapia para no dañar al hijo que llevaba en su seno.

Había escrito en su diario: " Mi vida por la de mi hijo,¿que más puede querer una madre? Cada día que pasa es un día más para Stefano, y uno menos para mi". El abortar no cabía dentro de los esquemas mentales o vitales de Carla.


Tomado de "Vida Nueva"
Stefano, nacido prematuramente y por medio de cesárea, falleció apenas ocho días después de su madre, a consecuencia de un paro cardiaco. Al recibir la noticia de la muerte de su hijo Valerio Ardenghi comentó tristemente: "Stefano a vuelto a los brazos de su madre"

El gesto de Carla estremeció los corazones de sus paisanos y de todos los que no la conocieron. El obispo de Bérgamo exclamó ante el cadáver: "Gracias, Carla, hermana nuestra, por tu limpio testimonio, por tu fe en la vida, por habernos demostrado que también es posible vivir el Evangelio". Una convecina suya había dicho en las preces de los fieles: "Carla, nos ha dejado estupefactas a todas.
Te suplicamos nos des algo de tu fuerza".
Efectivamente, la fuerza de Carla, su gesto, su heroicidad, "ha derrotado a la muerte con una nueva vida". Ya le han dado algunos títulos como "mártir de la maternidad", " una nueva mártir del valor de la vida".

El caso de Carla se supo, gracias a Dios. Necesitábamos su testimonio. Pero hay miles y miles de madres y padres que día a día exponen su vida para que sus hijos vivan. Pero no caminan en solitario. Hay grupos de personas, en este caso mujeres animosas (Adevida), que han salido al paso de los atropellos legales (aborto, eutanasia), no solo protestando de palabra, sino ayudando a madres en situaciones difíciles con ropa y medicinas, con su tiempo y dejando algo de su vida.

No hay duda de que Carla y todos los grupos empeñados en la defensa de la vida son muchos; pero desgraciadamente abundan los otros, los que arrastran su vida a costa de matar la de los otros. En muchos países se ha impuesto como normal la renuncia a tener hijos por mantener el propio bienestar, por problemas de trabajo ...porque un ser humano estorba. Y lo más triste es el aborto.

Gracias Carla, con tu muerte heroica, no solo diste vida a tu hijo Stéfano, sino a muchos que nos cuesta vivir cada día.

"Te suplicamos nos des algo de fuerza".

 

 

 

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