Nos dice el Evangelio de San Juan , en el Cap.3 ,Vers. 16 :
"Pues tanto amó Dios al mundo que dio su Hijo único, para
que todo aquel que cree en El no muera, sino que tenga vida eterna."
Uno de los regalos mas grandes de Dios para nosotros fue el entregarnos su único Hijo para nuestra redención y salvación.
Dios nuestro creador, dador de vida, preservador de la vida y amante de
la vida Dios  que nos crea, para que disfrutemos la vida, porque Dios
es vida. Por ende la muerte no es un castigo de Dios hacia nosotros,
porque si así fuese, sería una contradicción a lo que es Dios y su amor.

Desafortunadamente tendemos a pensar que las tragedias que acontecen en nuestras vidas son castigos de Dios, y vemos la muerte como tal sin
darnos cuenta que cada vida es mas preciosa para Dios que para nadie
"Que no importa lo inmenso del amor de una madre o un padre para su
hijo, el amor de Dios lo sobre pasa.

Como padres, y por el gran amor que sentimos hacia nuestros hijos, nos
es muy difícil muchas veces el aceptar su partida a la casa del Padre
celestial, es que no nos damos cuenta que ellos son un regalo de Dios
y que un día tendremos que entregárselos de nuevo a El, lo único que
no sabemos es cuando, como y donde. Ante esta situación es natural
sentir resentimiento hacia Dios, resentimiento que nos lleva hasta a
cuestionarle del porque suceden estas cosas.

Jesús también le dijo al Padre que de ser posible no le dejara pasar
por ese momento de dolor. El Evangelio de San Lucas, Cap.14, Vers.35 y 36 dice así:"Enseguida se fue Jesús un poco mas adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y pidió a Dios que, a ser posible, no le llegara ese momento de dolor. En su oración decía: Padre mío, para ti todo es posible, líbrame de este trago amargo".

Ahora bien, el sentirnos así es una condición de nuestro ser humano, y
no quiere decir que por eso amamos menos a Dios, sino mas bien que el
momento que estamos  viviendo es de tanto dolor y sufrimiento que
nuestro lamento y llanto es como un desahogo o protesta ante Aquel que
es Nuestro Padre Celestial, y quien solo puede ayudarnos en esos momentos.

Hermanos, ninguno de nosotros nunca va estar preparado para pasar por
momentos de dolor y sufrimiento. Es solo apoyándonos en Cristo que
podremos sobrevivir los mismos. Recordemos que Cristo no vino para abolir la muerte, pero si a través de su muerte y resurrección venció la misma.

Es solo a través de nuestra confianza en Su palabra que vamos a hallar
el sentido a la muerte, y nos daremos cuenta que nuestros hijos que han  
partido a la casa del Padre, no los hemos perdido, es que simplemente
ellos han llegado primero que nosotros a disfrutar del gozo eterno en
la presencia de Dios.

  El Señor los colme de bendiciones.

 

 

 

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