Es muy saludable el comenzar el día ofreciéndole a Dios el mismo y todas nuestras obras. Te propongo esta oración que es muy sencilla y profunda. Señor, al comenzar este día te ofrezco mis penas y alegrías, mis esfuerzos y dificultades, las horas de diversión y de trabajo.

Recíbelas, Señor, por los oprimidos,, por aquellos que sufren, por los que viven solos, por los que pasan hambre y frío.

Sobre todo Señor, por aquellos que necesitan ser consolados ante la partida de un ser querido.

Dame un corazón generoso y grande, profundo como el océano y sediento de Ti, a fin de que pueda yo colaborar en la construcción de un mundo mejor .

Amén.

 

 

 

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