El factor Fenix

Karl Slaikeu y Steve Lewhead (párrafos textuales)

Hasta la crisis más grande y desvastadora contiene un potencial enorme favorable. La destrucción de la manera anterior de vivir realmente lleva en sí la semilla de una vida nueva y a menudo mejor logrando algo más que " sobrevivir".

Cuidando el organismo, manejando bien los sentimientos penosos, cambiando las actitudes y adaptando el comportamiento, se encuentra la manera de renovarse Como el ave fénix, renaciendo de sus cenizas.

Al principio casi nadie quiere "crecer" ni "superarse" sino que desea lo que se ha perdido, no algo nuevo por más atractivo que sea.

Cada crisis, no importa de que clase sea, presenta oportunidades únicas para crecer, cambiar, para una vida nueva y mejor.

Ser humano y estar vivo es conocer la crisis, ya que nadie es inmune, no somos invulnerables. Si hemos enfrentado una crisis, conocemos el caos, la impotencia, la desesperanza, el temor, el dolor y la ira.

En las crisis la vida misma está hecha jirones por las fuerzas poderosas que están más allá de nuestro control. Son los aspectos malos de la crisis pero también están los buenos.

La época de la crisis puede resultar una época de crecimiento.

El ideograma chino para la palabra crisis expresa peligro y oportunidad. El peligro de la pérdida y el dolor, la oportunidad del crecimiento y la salud.

Cuando los riesgos son muy grandes existe la posibilidad de crear algo nuevo y mejor.

Una crisis puede convertirse en un punto de inflexión en el que la vida toma un nuevo rumbo. La crisis puede conducir al desastre pero también puede hacerlo hacia el renacimiento y el desarrollo personal. La diferencia radica en saber cómo capitalizar positivamente una crisis, controlar el acontecimiento y encauzarlo para que sirva para el desarrollo.

Se puede hacer aunque no en forma simple e indolora. El caos, la desesperación, el dolor no se materializan de la nada, los produce una experiencia determinada. La crisis siempre está originada por un acontecimiento:

*La pérdida de alguien o de algo.

*La amenaza al orden establecido en nuestra vida.

*El desafío para el que no estamos preparados.

Una crisis provoca emociones asombrosas e intensas (culpas, miedos, rencor, ira, desesperación y hasta odio).

El caos tremendo de una crisis afecta a todos los aspectos de la vida. Desencadena emociones nuevas, fuertes alteraciones de la rutina normal, síntomas físicos de enfermedades y crea tensiones en las relaciones con los demás. Afecta profundamente la visión que se tiene de sí mismo y de la vida.

Una experiencia produce una crisis cuando influye de tal manera en el mecanismo normal de resolución del problema, que quién la sufre resulta a veces derrotado por la tensión.

La desorganización, los arranques emocionales, el comportamiento raro y las sensaciones de impotencia y confusión son reacciones normales al grave trauma de la crisis.

La sensación de que no se puede controlar la propia vida nos vuelve vulnerables. Ese período de vulnerabilidad abre las puertas a ideas nuevas y diferentes para superar la experiencia. El menor empujón hacia uno u otro lado pueden llevarnos hacia el crecimiento o el daño permanente.

La crisis no dura eternamente. No se puede llorar, quejarse y extrañar siempre. El terror, el pánico, el dolor extremo desaparecen con el tiempo.
EL CUERPO HUMANO NO NOS PERMITE VIVIR EN ESTADO DE DOLOR AGUDO MÁS TIEMPO DEL NECESARIO. ¿De qué manera nos reponemos?. ¿Nos organizamos para vivir bien o nos cerramos a las mejores opciones y aseguramos una perspectiva pesimista y negativa de la vida?

Las personas no salen de una crisis sin cambios. Se resuelve de algunas de estas formas: muerte, debilitamiento o crecimiento.

El crecimiento como resultado de una crisis puede significar: aumento de la capacidad de para hacer frente a los problemas, actitudes más maduras y sinceras ante la vida, mejores relaciones con los demás, mayor independencia de criterio , una sensibilidad más aguda a las necesidades y problemas de los demás, lazos más fuertes con los seres queridos.

El crecimiento es la elaboración de la experiencia crítica de manera que forme parte de la trama de la vida, preparándonos para enfrentar el futuro. Se supera una crisis cuando se está listo para seguir viviendo, trabajando, divirtiéndose y amando.

A menudo las personas que han crecido mediante una crisis, descubrieron habilidades y recursos que nunca antes habían usado.

El crecimiento como resultado de una crisis puede ocurrir en cualquier aspecto de la vida. Pero los riesgos son grandes. Existe tanto el peligro como la oportunidad.

Una característica de la crisis es que se destruye el método habitual para resolver problemas. Los sistemas de resolución están golpeados por pensamientos negativos: ira, sorpresa, dolor, depresión.

El llanto, la ira, la frustración, la incapacidad para comer o dormir, la poca concentración u el aislarse de los demás son reacciones normales ante circunstancias anormales. Es una indicación del organismo de que algo anda mal y por lo tanto hay que darse permiso para sentirse mal.

En alguna oportunidad todos hemos tocado fondo y sentido el deseo de renunciar, La vida nos parece tan negra que se nos ocurre toda clase de ideas, que si nos concentrarnos en ellas son inmovilizantes, que congelan la voluntad para sobrevivir. Uno de los aspectos más peligrosos de una crisis es que desata ideas e impulsos muy destructivos.

Cuando se siente la tentación de preocuparse por lo que va a pasar, es mejor retroceder un momento y recordar que las cosas podrían ser mejores, no peores.

El presente es todo lo que tenemos para vivir: el pasado se ha ido y el futuro todavía no está aquí. Es bueno usar el presente para hacer un futuro mejor.

Siempre habrá opciones y se descubrirán recursos que no se creía que teníamos. Podemos no sentirnos valerosos ni esperanzados ni fuertes, pero eso no significa que el valor, la esperanza y la energía no estén allí esperando ser descubiertas.

En cualquier situación de crisis es necesario determinar las prioridades para evitar errores y confusiones. Al postergar algunas decisiones se está comprando tiempo para reponerse. El acto de postergar una decisión no es lo mismo que ignorar el problema, no asumir la responsabilidad o huir de la realidad, sino que se evita tomar al calor de la crisis decisiones que tendrán influencia en la vida.

Tomar por la senda que lleva al crecimiento significa prestar atención a cada uno de los campos primordiales de la vida:

*Cuidar el organismo (físico)

*Manejar los sentimientos penosos (emocional)

*Cambiar la mentalidad (mental)

*Adaptar la conducta (de conducta)

La tensión psicológica de la crisis siempre acarrea una tensión física: los músculos se tensan, dolores de estómago, cuello rígido, dolor de espalda, se hace más lenta la circulación de la sangre provocando dolores de cabeza, mal dormir, los nervios parecen estar al descubierto invitando al abuso de alcohol o de drogas para calmarlos.

Las grandes crisis de la vida suelen señalar el comienzo de nuevos estilos de vida más sanos para muchas personas. Durante una crisis, las emociones giran en un torbellino salvaje. Si no se expresan se embotellan de alguna manera, acto que consume enormes cantidades de energía por lo tanto queda menos energía disponible para otros propósitos como trabajar, divertirse, amar.

Quién sobrevive a una crisis llega a elaborar los sentimientos poderosos como la furia, la culpa, la tristeza o remordimiento, de manera que estos no subsistan y envenenen la existencia.

Al observar de cerca una crisis se ve que no es la experiencia misma la que nos derrota sino lo que esa experiencia significa para nosotros, lo que pensamos y sentimos sobre el acontecimiento. Sobrevivir a una crisis y transformarla, significa adaptarse mentalmente a ella, adaptar las ideas, desarrollar creencias buenas y nuevos conceptos sobre lo que es la vida. El primer paso es enfrentar los hechos de la situación crítica. Lo segundo es saber con exactitud porqué se destruye los sueños u objetivos. Finalmente se debe desarrollar nuevas imágenes, objetivos, esperanzas, sueños e ideas que permitan vivir en mundo diferente. Es una transformación espiritual, cambian las prioridades y se adoptan nuevos valores.

"Sí, eso me sucedió. Sufrí muchísimo. Pasé un dolor tremendo, me sentí muy alterado y hasta llegué a pensar que no podía continuar. Pero hablé sobre ello, expresé mis sentimientos, pedí y acepté ayuda de mis amigos y descubrí que con eso y con el paso del tiempo, el acontecimiento desencadenante ya no me turbaba como al principio. Hasta he descubierto que algunos aspectos de mi vida que estaban latentes se han fortalecido positivamente. Mi perspectiva de la vida está cambiando. Comienzo a apreciar lo que aún tengo y la nueva energía que he encontrado. ¿Y ahora? Se van curando las cicatrices emocionales aunque aún estén allí. Sí, puedo recordar; sé por lo que pasé. Pero la crisis está convirtiéndose en una de las muchas experiencia que hacen el total de mi vida. Y aunque a veces vuelvo a sentir el dolor, ha terminado el trabajo duro. He crecido y estoy listo para enfrentar el futuro."

"Amigo, si eres algo no te detengas, avanza de una luz a otra"
A. Silesius

 

Visita y únete a nuestra comunidad

pinchando en la siguiente imagen.

te esperamos !!!!